Louis Poulsen y las lámparas PH de Paul Henningsen

Hoy tenemos que reconocer una de nuestras debilidades en el mundo del diseño y Paul Henningsen es el culpable y su colección de lámparas PH es nuestro objeto de deseo.

El diseño como objeto de la lámpara en sí, ya es magnífico. Es una lámpara que luce aún estando apagada. Las distintas partes, en forma de plato casi siempre, que componen la lámpara dan lugar a un bonito juego de curvas  que dejan pasar la luz. Pero si además la enciendes, el juego es más impresionante todavía. El resplandor de la luz al atravesar estas curvas hacen de este diseño algo muy especial.

No son simplemente lámparas que emiten luz, sus pantallas difunden luz de una forma tan estudiada que nunca deslumbran. La luz de sus lámparas queda siempre oculta y lo que vemos es el reflejo. Así consigue esa luz cálida y difusa que persiguió durante los 10 años que duró su investigación.

El primer prototipo vio la luz en 1924 y a partir de él, se crearon más de 100 modelos diferentes. Nosotros tenemos uno en nuestra casa iluminando nuestras cenas pero podríamos haberla colocado en cualquier sitio porque queda bien donde la pongas.

Si quieres hacerte con una, ya que su precio es algo elevado, te recomendamos buscar en tiendas de decoración mid-century. Por ejemplo, Noakroom siempre suele tener alguna.

 

 

 

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