Charlotte Perriand y su mobiliario funcional

Charlotte Perriand (1903-1999)

De madre y padre, modista y sastre, respectivamente, Charlotte Perriand se interesó por el diseño de mobiliario. Al finalizar sus estudios en esta especialidad, fue a buscar trabajo al estudio de Le Corbusier y éste la rechazó, con una ya conocida frase: «Desgraciadamente, aquí no bordamos cojines» ejemplo claro de la posición que tenía la mujer en la sociedad de principios del siglo XX relegada a los trabajos caseros. Le Corbusier no sabía que Perriand no sólo sabía bordar cojines.

Tras la presentación de su proyecto para el Salón de Otoño de Paris 1927, Le Corbusier se retractó y le ofreció trabajo a Charlotte como responsable de mobiliario e interiores. Después de una década en el estudio y una labor prolífica, por motivos de ideología política, decide trabajar por su cuenta y fundar, junto a otros artistas, la Asociación de Escritores y Artistas Revolucionarios. Cuando estalla la II Guerra Mundial se instala en Japón y es allí donde experimenta con materiales naturales y aprende las técnicas y tradiciones japonesas que aplicaría al mobiliario.

Aunque tuvo más problemas por su ideología política que por su condición de mujer, hoy hemos querido hablar de ella por su labor social y cómo referente femenino.

«La creatividad es espontánea pero, para preservar su frescura mientras se busca su perfecta ejecución, necesita ser alimentada, enriquecida por todos los miembros del taller. No hay rivalidad, sólo sinergia.»

Aparador Charlotte Perriand

 

Fuente: Pinterest

 

 

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